¿Por qué el sótano es un punto de entrada?
Porque tiene muros, piso y tuberías que cruzan la línea de la casa, y cada abertura es un camino posible para la plaga.
El sótano está en contacto con la tierra y con la línea del cimiento, y eso lo pone en el camino de las plagas que viven en el suelo. El muro de ladrillo tiene juntas, grietas y puntos de unión con tuberías que la revisión debe ver con calma.
Los roedores buscan la comida y el refugio que hay en el callejón y el patio, y entran por donde la casa tiene aberturas. Sellar esas aberturas es parte del control integrado, y así lo explica el técnico antes de cualquier trabajo.
¿Sellar o tratar primero?
Primero se sellan las entradas que se pueden cerrar, y después se trata lo que sigue activo. Tratar sin sellar deja la ruta abierta.
Un tratamiento sin sellado puede dejar a la plaga en el sótano y abrir espacio para otra que llega por la misma abertura. El orden importa, y el técnico lo explica antes de empezar.
El cebo solo, sin revisar las entradas, es justamente el punto que la auditoría de la ciudad discutió al revisar el programa de roedores. El plan integrado da más peso al sellado, a la basura y a la revisión, y usa el cebo donde hace falta.
¿Qué pasa con un sótano guardado?
Si el sótano está lleno, el técnico no puede ver los muros y la revisión se retrasa. Despejar lo que se pueda es parte del trabajo.
Las cajas, la madera y las bolsas de ropa dan refugio y ocultan rastros. Antes de la visita, mueva lo que pueda hacia el centro del sótano y deje libre el muro. Lo que no se puede mover se revisa por separado, con indicaciones del técnico.
Si el sótano tiene muebles viejos o cosas que no se usan, el técnico le dice cuáles conviene retirar para cerrar el refugio. Esa decisión es suya, y el técnico solo le indica qué ayudaría al plan.
¿Qué mueve el precio en un sótano?
El tamaño del sótano, el número de aberturas, el estado de los muros, el acceso y el nivel de la plaga. El precio se explica y se aprueba antes de empezar.
Un sótano chico con pocas aberturas es distinto de uno completo con varias tuberías, ventanas viejas y muros con grietas. Cada abertura que se sella agrega tiempo, y cada muro que hay que despejar cambia el alcance del trabajo.
El técnico no empieza el sellado sin antes mostrarle lo que encontró y lo que propone. El trabajo empieza con su aprobación, y el plan indica qué parte se sella y qué parte se trata.
¿Qué debo revisar después del trabajo?
Las entradas de las semanas posteriores: grietas nuevas, tuberías que se mueven y ventanas que se abren. Un sellado no cubre lo que se abre después.
Después del trabajo, revise el sótano una vez al mes con una linterna y observe si aparecen marcas nuevas, excremento o humedad. Anote lo que vea, con fecha y lugar, y llame al técnico si aparece algo nuevo.
Un sellado bien hecho cambia la ruta, pero no cubre aberturas que se forman después. Por eso el seguimiento es parte del plan y no una tarea opcional.